Un hotel de costa trabaja con un público: el huésped alojado. Paga comisiones, a veces de entre el 15% y el 30% sobre el alojamiento, para traerlo. Y cuando llega, el hotel le vende restaurante, spa, actividades y poco más.
Mientras tanto, a pocos kilómetros viven miles de personas que no se alojan, pero podrían comprar exactamente lo mismo.
El mercado que nadie está explotando
El residente casi no aparece en la estrategia comercial de un hotel. Hasta ahora, lo único que se les ofrecía solía ser el restaurante. El spa, el day pass, las actividades, los eventos o los alquileres se pensaban solo para el turista.
Es un mercado sin explorar. No es que haya fracasado: nadie lo ha probado. Y tiene tres características que lo hacen especial:
- Es demanda adicional. El residente no sustituye al huésped, se suma a él.
- Es un cliente que ya está aquí. No hay que traerlo desde otro país ni pagar a un intermediario para que llegue.
- Es un cliente que repite. Quien vive en el destino no viene una vez al año.
Por qué no se hace hoy
No es por falta de interés. Es por falta de infraestructura. Vender a un residente exige un canal de compra que no pase por la recepción, un catálogo que no dependa de que el cliente esté alojado y una forma de que el residente se entere de que existe. Montar eso para cada hotel, por separado, no sale a cuenta.
Lo que cambia con un marketplace único
En Destio, cada proveedor mantiene un único inventario y el establecimiento decide qué productos del marketplace vende. El mismo catálogo que se ofrece al turista en el hotel puede abrirse al residente. No hay que montar nada aparte ni mantener dos catálogos.
El residente descubre la oferta de su municipio en la app del destino, con fichas de proveedores, eventos y promociones con notificación push, esté o no alojado en ningún establecimiento. La compra directa llegará con la tienda para residentes, que está en camino.
Qué significa para el hotel
Un hotel que abre su oferta a los residentes consigue:
- Ingresos nuevos, que hoy no figuran en su cuenta de resultados.
- Sin coste de captación. No necesita campañas ni intermediarios para llegar a quien vive en el municipio.
- Toda su oferta al alcance, no solo el restaurante.
Como en cualquier canal, se aplican las tarifas de Destio por cada venta. Lo que cambia es que se vende a un cliente al que hoy no se está vendiendo nada.
Y para el destino
Cuando el residente compra en los hoteles, en los restaurantes y en las actividades de su propio municipio, el gasto se queda en el territorio. Es lo contrario de lo que pasa hoy con buena parte del gasto turístico, que sale hacia plataformas externas.
El turista gasta de media 184,8 € al día en Benidorm, el más alto de la Comunitat Valenciana, y la ocupación hotelera ronda el 82% anual (Frontur-Egatur 2025 y BigDataHOSBEC). La demanda no es el problema. La pregunta es cuánto de ese gasto, y del de los vecinos, pasa por canales que benefician al destino.
Conclusión
Los hoteles llevan años mirando hacia fuera para encontrar clientes. Uno de los mercados más cercanos sigue sin explotar. No exige más marketing: exige abrir la puerta.
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