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Opinión 5 min de lectura

De SaaS a on-premise: cuándo compensa dejar de alquilar tu software

Cada vez más empresas repatrían el software que alquilaban como SaaS. Cuándo compensa, cuándo no y cómo se hace paso a paso, sin copiar el producto de nadie.

Por Pedro Luis Pérez Llorca

De SaaS a on-premise: cuándo compensa dejar de alquilar tu software

Empezó como una cuota razonable. Hoy pagas por usuario, por módulo y por almacenamiento, el precio sube en cada renovación y usas una parte pequeña de lo que contratas. Además, tus datos están en manos de otro.

Cada vez más empresas se plantean la pregunta contraria a la de hace diez años: en lugar de "¿qué más puedo llevar a la nube?", "¿qué debería traerme de vuelta?". Tiene nombre: repatriación de software, o de-clouding.

Qué significa pasar de SaaS a on-premise

Significa dejar de alquilar un software alojado por un tercero y tenerlo funcionando en tu propia infraestructura, ya sean tus servidores o tu nube privada. Tú controlas los datos, la versión y el coste, y dejas de pagar una cuota por usuario.

Cuándo suele compensar

  • Usas una parte pequeña del producto. Pagas un catálogo entero para usar tres pantallas.
  • La cuota crece con tu equipo. Cada persona nueva encarece la factura, aunque el software siga haciendo lo mismo.
  • Necesitas los datos en tu casa, por criterio propio o porque un cliente o una normativa lo exige.
  • Necesitas integrarlo con tus sistemas y el SaaS solo te ofrece lo que su catálogo permite.
  • Tu necesidad es concreta y estable. Lo que hace el software hoy es lo que necesitarás dentro de unos años.

Cuándo no compensa

Conviene decirlo con la misma claridad. Si aprovechas casi todo el catálogo, si te beneficias de que el producto evolucione solo o si no quieres ocuparte de infraestructura, quédate como estás. Un SaaS bien usado es una buena herramienta. El problema es pagar por lo que no usas.

Cómo se hace, paso a paso

  1. Auditoría de funcionalidades y gasto. Qué módulos usas de verdad, qué pagas por ellos y cuánto cuesta realmente mantenerlo.
  2. Extracción y rescate de datos. Es el paso más sensible. Se recupera tu histórico por las vías que permita el proveedor: exportaciones, API o acceso a la base de datos.
  3. Construcción a medida. Se desarrolla lo que realmente usas, adaptado a tus procesos e integrado con tus sistemas.
  4. Migración, pruebas y despliegue. Los datos suben a tu infraestructura, se prueba en paralelo con el SaaS en marcha y el cambio definitivo se hace en una ventana acordada, con la mínima parada.
  5. Operación. Monitorización, actualizaciones de seguridad y soporte, para que tener el software en casa no se convierta en una carga.

Lo que no hacemos: copiar el producto de nadie

Migramos tus datos y tus procesos, y construimos a medida la funcionalidad que usas. No replicamos el producto del proveedor ni su código, que es suyo. Es la forma correcta de hacerlo y, además, evita problemas con las condiciones de uso y la propiedad intelectual.

Y si eres tú quien tiene un SaaS

Pasa también al revés. Si tienes un SaaS propio y tus clientes te piden tener el dato en casa, puedes preparar tu producto para que se despliegue en la infraestructura de cada cliente, con instalador, actualizaciones y soporte, sin renunciar a tu versión en la nube.

Conclusión

No se trata de estar contra el SaaS, sino de decidir con datos. Revisa qué usas, cuánto pagas y qué pasaría con tus datos si mañana el proveedor cambia las condiciones. Si la cuenta sale, tener tu propio software es más barato, más tuyo y se integra mejor.

¿Cuánto pagas al año por tu SaaS? Cuéntanos qué usas y te decimos con honestidad si te compensa. Cuéntanos tu proyecto o conoce el servicio De SaaS a software propio (on-premise).

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