Reuniones que destruyen productividad: cuando el ego ocupa más espacio que el trabajo real

Introducción

En tecnología siempre hablamos de optimizar procesos, automatizar tareas y ganar eficiencia. Pero hay un enemigo silencioso que consume más horas que cualquier bug complejo: las reuniones inútiles.

Hace poco leí un artículo en Genbeta que citaba al fundador de Slack. Su conclusión era demoledora: muchos empleados —incluidos directivos— dedican parte del día a lo que él llama “trabajo falso”. Actividad que parece trabajo, pero no produce nada. Y lo peor: a veces se incentiva sin darnos cuenta.

Esa reflexión me encajó como un guante porque yo viví un caso perfecto de “trabajo falso con ego añadido”.


Cuando la reunión no es para trabajar, sino para alimentar un ego

Tuve un CSO que había convertido las reuniones en su escenario personal. No eran espacios para avanzar, decidir o planificar. Eran monólogos obligatorios donde él soltaba su perorata sobre lo gran estratega que decía ser.

No dejaba hablar.
No escuchaba.
Y si tú aportabas una idea que valía la pena, mágicamente pasaba a ser suya.

Era el típico jefe tóxico que necesita reuniones no para trabajar, sino para demostrar que manda. Y lo más irónico: cobraba por reunión… y luego se quejaba cuando tú le cobrabas el tiempo que él te hacía perder.

Ese tipo de cultura no construye nada. Solo genera desgaste, frustración y pérdida de foco.


El problema de verdad: el falso trabajo parece real

Lo que cuenta Slack y lo que yo viví tiene un punto común:
la empresa empieza a confundir actividad con progreso.

Una hora de reunión con un jefe tóxico equivale a:

• 60 minutos de ego,
• 0 decisiones,
• 0 entregables,
• 5 personas hartas,
• y varias horas perdidas que nadie recupera.

El coste oculto es brutal.


Por qué en Softme hacemos lo contrario

Softme nació haciendo justo lo que funciona:
trabajo real, entregas rápidas, decisiones claras, responsabilidad compartida.

Para proteger eso:

1. Las reuniones tienen objetivo o no se hacen.

2. Todos hablan. Nadie monopoliza.

3. Se documenta quién aporta qué.

4. El progreso vive en los entregables, no en los discursos.

5. Reunión corta, avance grande


El aprendizaje clave

Una empresa mejora cuando elimina el “trabajo falso” y protege el trabajo profundo, el que mueve la aguja: código, soluciones, decisiones, clientes felices.

Y esto vale para todos, CEOs incluidos.

No necesitas demostrar que trabajas.
Necesitas crear valor.

Todo lo demás —como decía el fundador de Slack— es ruido.


Conclusión

Si una reunión sirve para construir, bienvenida.
Si sirve solo para inflar egos, justificar sueldos o apropiarse de ideas, entonces es una fuga de productividad.

En Softme vamos por el camino contrario:
menos ego, menos ruido, más foco y más producto.

Porque así es como se escala una empresa de verdad.

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